
Es una enfermedad crónica causada por la adicción a la nicotina. Durante el consumo, el cigarrillo va deteriorando la calidad de vida y desmejorando el aspecto físico de las personas. Esta adicción acarrea problemas físicos como los cardiovasculares, problemas pulmonares y respiratorios, insuficiencia sexual, problemas circulatorios, cáncer y otras enfermedades.
En el aspecto físico se ve el deterioro de la piel, que puede lucir un aspecto deshidratado, debilidad en el pelo y uñas, entre otros.
Consiste en la utilización de energía lumínica (láser) en distintos puntos de la cara, oreja y mano para adormecer el centro de adicción y quitarle a la persona la dependencia física de la sustancia. Al desaparecer la dependencia orgánica podrá realizar el período de deshabituación sin el llamado físico al consumo.
En muchas personas predomina la idea de que se puede dejar de fumar simplemente con fuerza de voluntad, desconociendo que la adicción es una enfermedad crónica. Al menos tres tipos de prueba conducen a esta conclusión:
Nuestro enfoque terapéutico se dirige al centro de la adicción, eliminando la dependencia orgánica. Esto significa que la persona puede dejar de fumar sin experimentar el síndrome de abstinencia.